En estas fechas tan señaladas como es la Navidad, Fin de Año y noche de Reyes hemos elegido hablar del ruido al que estamos sometidos y de ese típico silbido que oímos cuando nos acostamos a altas horas de la madrugada después de una noche de fiesta o celebración.

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Estudios científicos realizados, exponen que: un nivel de ruido superior a 65 dB (nivel aproximado de una conversación) es perjudicial para nuestra salud. Sin embargo, un 70% de la población española se encuentra habitualmente sometida a niveles de ruido mucho mayores debido al tráfico, en sus respectivos puestos de trabajo, obras en espacios urbanos, etc., ocupando España el segundo lugar en el ranking  de  “los países más ruidosos del planeta”, sólo superado por Japón.

Este problema se ve acentuado cuando nos encontramos en fechas en las cuales se producen aglomeraciones de gente, como es de las celebraciones Navideñas, época en la cual salimos para reunirnos con la familia y acudimos a locales de ocio  con los amigos.

Además, hace unos días celebramos la noche de Fin de Año, en la cual un elevado número de personas van a locales de ocio como pubs o discotecas. Por este motivo, queremos destacar que en el interior de este tipo de locales, nuestros oídos están sometidos a altos niveles de presión sonora durante un  periodo de tiempo considerable, con lo cual, y  teniendo en cuenta que el umbral a partir del cual empezamos a sentir dolor en los tímpanos se sitúa en los 120 dB, podremos considerar que todo ruido superior a los 90 dB tiene un alto peligro de causarnos secuelas físicas y psicológicas en caso de exponerse en repetidas ocasiones a este nivel o superior.

Llegados a este punto podríamos aplicar aquello de “una vez al año no hace daño”, pero en la mayoría de casos no suele ser así, lo cual tiene efectos nocivos sobre nuestra salud a corto, medio y largo plazo. Debemos saber que una exposición prolongada y habitual a niveles altos de ruido puede provocar no sólo problemas auditivos, entre los cuales destaca la sordera o hipoacusia (producida por ruidos con niveles situados a partir de los 90 dB), sino también problemas cardiacos, aumento de la presión arterial, problemas psicológicos (irritabilidad, estrés, agresividad, entre otros), problemas respiratorios, etc.

 Por todos estos motivos, desde Acústica i Energia LUZEA, queremos recomendaros que, durante la celebración de la Noche de Reyes, tengáis en cuenta estos aspectos para preservar vuestra salud y, en la medida de lo posible, la de los que os rodean.

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